8 jun 2008

Para comenzar cada Día

Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo.

Sea tu oración: "Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo y sea toda mi obra hecha en ti".

Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos según te lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida en las manos de Dios y será cada vez mas semejante a la de Cristo.

25 may 2008

Invitación Especial

Presenta a Dios todas tus necesidades, gozos, tristezas, cuidados y temores. No puedes agobiarlo ni cansarlo. Preséntale todo lo que confunda tu mente. Ninguna cosa es demasiado grande para que él no la pueda soportar; él sostiene los mundos y gobierna todos los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que él no la note. No hay en nuestra experiencia ningún pasaje tan oscuro que él no pueda leer, ni perplejidad tan grande que él no pueda desenredar. Ninguna calamidad puede acaecer al más pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar, ninguna oración sincera escaparse de los labios, sin que el Padre celestial esté al tanto de ello, sin que tome en ello un interés inmediato. El "sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas" (Salmo 147: 3). Las relaciones entre Dios y cada una de las almas son tan claras y plenas como si no hubiese otra alma por la cual hubiera dado a su Hijo amado.

El camino a Cristo - Elena G. de White

16 may 2008

LA ORACION POR LOS ENFERMOS

La restauración es la esencia misma del Evangelio, y el Salvador quiere que sus siervos inviten a los enfermos, a los desesperados y a los afligidos a confiar en su poder.
Los siervos de Dios son los conductos de su gracia, y por ellos desea ejercer su poder sanador. Es obra suya presentar a los enfermos y a los que sufren al Salvador en los brazos de la fe.
Deben vivir tan cerca de él, y revelar tan claramente en sus vidas el efecto de su verdad, que él pueda emplearlos como medios de bendecir a aquellos que necesitan ayuda corporal al mismo tiempo que curación espiritual.

Es privilegio nuestro orar con los enfermos, para ayudarles a asir la cuerda de la fe. Los ángeles de Dios están muy cerca de aquellos que así ayudan a la humanidad que sufre. El consagrado embajador de Cristo que, cuando los enfermos se dirigen a él, trata de fijar su atención en las realidades divinas, hace una obra que perdurará por toda la eternidad. Y al llevar a los enfermos la consolación de una esperanza adquirida por la fe en Cristo y por la aceptación de promesas divinas, su propia experiencia se vuelve más y más rica en fuerza espiritual.

Ministry of Healing - Elena G. de White